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Internet en Cuba: poca prisa, mucho control
1ro de noviembre de 2016
(Razón/México) En costos, modos de acceso y alcances, los cubanos tienen hoy el Internet más caro, incómodo y limitado de Latinoamérica. Caro porque el precio de una hora de conexión a Internet es de poco más de dos dólares, en un país con un salario promedio que ronda los 20 dólares mensuales. Incómodo porque para conectarse hay que ir a puntos Wi Fi públicos. Limitado porque la censura estatal impide al ciudadano consultar sitios considerados «contrarrevolucionarios».
Armando Chaguaceda Noriega
@xarchano
 

(Razón/México) La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) es el ente encargado de difundir los indicadores que dan cuenta de la evolución socioeconómica de Cuba. Siendo un Estado que hace del control de la información —ante propios y ajenos— una tarea esencial, la data oficial debe tomarse con cuidado, separando los números que ilustran de aquellos que enmascaran. Los economistas cubanos, de la isla y la diáspora, llevan años realizando tamaña tarea de cirujano, con resultados bastante positivos.

Pero los organismos internacionales no siempre saben, pueden o quieren operar con lente fino. Según el Banco Mundial —citando a la Unión Internacional de Telecomunicaciones, que a su vez refiere a la mentada ONE— en Cuba ha aumentado 30 veces, de 1990 a 2015, el acceso a internet. Y según el Ministerio de Comunicaciones de Cuba, para 2020 se prevé que el 50% de los hogares cubanos tenga acceso de banda ancha. Noticias para festejar, pues los números demostrarían que, lentamente, el acceso a la web en la isla deja de ser un exotismo.

Sin embargo, debe señalarse que en costos, modos de acceso y alcances, los cubanos tienen hoy el Internet más caro, incómodo y limitado de Latinoamérica. Caro porque el precio de una hora de conexión a Internet es de poco más de dos dólares, en un país con un salario promedio que ronda los 20 dólares mensuales. Incómodo porque para conectarse hay que ir a puntos Wi Fi públicos, donde la gente se aglomera para agarrar la señal, con la consiguiente pérdida de privacidad, riesgos de robo y la lentitud de velocidad derivada del hacinamiento de internautas. Limitado porque la censura estatal impide al ciudadano consultar sitios considerados “contrarrevolucionarios”, mayormente diarios y blogs personales de normal acceso en el resto de la región.

Desde La Habana, los problemas de acceso suelen presentarse como consecuencia del embargo gringo, que impediría a Cuba conectarse a los cables caribeños y acceder a la tecnología correspondiente. Pero, la iniciativa de Obama que autoriza a las compañías de EU a prestar servicio a la isla, sumada a la oferta de Google de extender gratuitamente la cobertura, tornan insostenible y desfachatado el argumento del bloqueo.

El avance de Internet en Cuba revela poca prisa y mucho control. Es evidente el interés del Estado de ralentizar la ampliación del acceso ciudadano a esa herramienta del desarrollo en el siglo XXI. Al menos hasta que sienta que su control (político) de las ideas y el monopolio (económico) del servicio no peligran. Así opera la lógica del capitalismo autoritario.

Fuente: La Razón (México)