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¿Cuántos presos políticos, torturados y muertos en actos represivos debe haber en Venezuela para que reaccione la comunidad internacional?
2 de mayo de 2015
Más allá de la responsabilidad del silencio cómplice de nuestros Presidentes, los ciudadanos latinoamericanos no podemos ser indiferentes a las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos que sufren los venezolanos a causa de las medidas torpemente autoritarias del Gobierno de Nicolás Maduro, por eso es nuestro deber moral levantar la voz exigiendo la liberación de los presos políticos en Venezuela.
Micaela Hierro Dori
@micahierro
 

Este sábado 2 de mayo se cumplió un año de la detención arbitraria del joven activista de DDHH Rosmit Mantilla, por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). En el allanamiento realizado aquella madrugada, los agentes fueron implantando sobres con dinero -según afirmaron los abuelos de la victima cuya morada fue violentada- con el objetivo de luego acusarlo de financiar las manifestaciones. Esto es agravado por el hecho que Rosmit Mantilla continúa detenido después de un año sin contar con un proceso judicial justo, siendo víctima de los continuos diferimientos de las audiencias, negación de la presentación de las pruebas por parte de la defensa, y otros artilugios propios de los juicios políticos y no jurídicos.

El joven de 30 años, es dirigente estudiantil de Voluntad Popular, partido político venezolano fundado por Leopoldo López, quien el 18 de febrero último también cumplió un año de detención. Incontables estudiantes que participaron pacíficamente de las manifestaciones y miembros de este partido así como otros de la oposición, han sido perseguidos, acusados injustamente de terroristas, algunos detenidos y otros forzados a exiliarse del país. Este tipo de tristes acontecimientos son los que caracterizan a los de un régimen dictatorial, pues son los agentes del Estado los que violan sistemáticamente las libertades individuales, como la libertad de expresarse y la libertad de organización y participación. Lamentablemente este año presenciaremos más tristes aniversarios de presos políticos en Venezuela, mientras que los gobiernos de la región sigan siendo obsecuentes de las medidas autoritarias del sucesor de Hugo Chavez. Los organismos regionales e internacionales incapaces de reaccionar, parecen estar controlados por una mayoría que es indiferente a los atropellos al Estado de Derecho en Venezuela o son deliberadamente cómplices. Y esto es sumamente grave. ¿Por qué un grupo de ex Presidentes pueden denunciar la represión y la existencia de presos políticos en Venezuela y los actuales presidentes no? ¿Es cierto que ser Jefe de Estado y de Gobierno te ata más que darte poder para incidir en asuntos de solidaridad humanitaria como éste? No podemos aceptar esa lógica de poder. Esa es una lógica de poder que sirve a los intereses particulares y no la del bien común. No hemos aprendido nada en las atrocidades de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX si es que no nos solidarizamos y reaccionamos para evitar que haya más personas que mueran, sean torturadas y privadas de su libertad injustamente como pasa hoy en día en Venezuela.

Ana Karina Garcia, miembro del Frente Universitario de Voluntad Popular manifestó: “seguiremos en la lucha por la libertad no solo de Rosmit, sino de Leopoldo, Daniel, El Gato y todos los presos políticos“. Y como representante en Venezuela de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia invita a todos los jóvenes y personas que crean en el deber moral de la solidaridad en caso de violaciones de los Derechos Humanos a sumarse a la campaña por las redes sociales usando el hashtag #LiberenARosmit, tomándose una foto con un cartel o publicando un video exigiendo la liberación de Rosmit (Su usuario de Twitter es @RosmitM). 

La Red Latinoamericana de Jóvenes para la Democracia ha manifestado con anterioridad su preocupación por esta ola represiva que comenzó en febrero de 2014 contra los estudiantes que demandaban cambio en las medidas económicas del Gobierno de Nicolas Maduro que llevan al desabastecimiento y a tan altas tasas de inflación cuyas principales victimas son los pobres, recrudeciendo una realidad de un país que cuenta con una de las tasas de asesinatos más altas del continente. Los jóvenes seguiremos defendiendo las banderas de la libertad, los derechos humanos y la democracia en cada uno de los países de nuestra región, porque defenderlas en una nación vecina es defenderla en la propia. 

Más allá de la responsabilidad del silencio cómplice de nuestros Presidentes, los ciudadanos latinoamericanos no podemos ser indiferentes a las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos que sufren los venezolanos a causa de las medidas torpemente autoritarias del Gobierno de Nicolás Maduro, por eso es nuestro deber moral levantar la voz exigiendo la liberación de los presos políticos en Venezuela.

Micaela Hierro Dori es Presidente de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia.