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Del autoritarismo a la democracia: paralelo entre la transición argentina y polaca
6 de diciembre de 2014
Las dictaduras militares argentinas buscaron la despolitización; los regímenes socialistas, la hiperpolitización e ideologización de todo acto cotidiano, desde la más temprana edad para construir un “hombre nuevo”. Ese es el abismo entre un gobierno autoritario y uno de signo totalitario. El libro Del autoritarismo a la democracia. La experiencia polaca es una gran puerta de acceso para la comprensión del fenómeno de lo que fue el socialismo real en Europa oriental, una aproximación valiente a los logros, desafíos y debilidades en la transición a una sociedad abierta y pluralista, escrito por autores de reconocida valía académica y política.
Ricardo López Göttig
@lopezgottig
 

El libro que acaba de publicar CADAL junto al Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Polonia y el Instituto Lech Wałesa -Del autoritarismo a la democracia. La experiencia polaca- es un aporte significativo para la comprensión de los procesos de transición que tuvieron lugar hace 25 años tras la cortina de hierro. El lector argentino se encontrará ante un universo del que poco se le informó durante decenios, ya que lo que se podía conocer era escaso. De tanto en tanto ganaban espacio las huelgas del sindicato Solidaridad, liderado por el técnico electricista Lech Wa?esa, que cobraban mayor relevancia mundial por el pontificado de S. S. Juan Pablo II. La implantación de la ley marcial por parte del general Jaruzelski acalló las voces de protesta en Polonia por pocos años, que resurgieron con vigor hacia fines de los años ochenta.

Las diferencias de las transiciones en Polonia y Argentina para retornar a la democracia son notorias: en el caso polaco, el régimen socialista fue el resultado de la implantación de un sistema por mandato soviético, apoyado por su presencia militar en el país.

Posición estratégica en el tablero de la guerra fría, el derrumbe del socialismo se inició con las elecciones semilibres del 4 de junio de 1989, cuando el sindicato Solidaridad logró competir por el 35% de las bancas del Parlamento (Sejm) y la totalidad de los cien escaños del Senado, que se restauraba. Era el resultado de las negociaciones en las llamadas “mesas redondas” de ese año y, sorpresivamente para el régimen socialista, Solidaridad tuvo un triunfo resonante en esos comicios.

Pero no se trataba únicamente del desplazamiento de un partido único por un movimiento político heterogéneo, sino el primer peldaño hacia una gran transformación de la vida cotidiana, la mutación del sistema político, jurídico y económico, y la configuración de un nuevo entramado de relaciones exteriores de Polonia. Y es que, en contraste con las típicas dictaduras militares de Argentina, toda la existencia en Polonia estaba atravesada por el socialismo real y el marxismo-leninismo, que teñía con su color monótono y seudocientífico a la educación, las artes, las relaciones sociales, las ciencias, las leyes, la producción económica y el deporte. En tanto concepción que se proclamaba como ley inexorable de la historia de la humanidad, nada quedaba por fuera del marxismo-leninismo, desde la más temprana edad. Desmontar ese sistema ideológico en el que ya no se creía, requirió de un esfuerzo mayúsculo en la Polonia post-comunista, en la que participaron no sólo los partidos políticos que nacieron del seno de Solidaridad, sino también de los herederos del partido único, devenidos en socialdemócratas al estilo europeo occidental. Esa multiplicación y fragmentación de los partidos políticos en la Polonia postcomunista ha hecho más trabajosa la conformación de coaliciones, aun siendo una democracia parlamentaria. En la transición argentina renacieron los antiguos partidos políticos previos a la dictadura; en Polonia, en cambio, ya quedaban lejos en la memoria las fuerzas políticas de los años veinte.

El escenario fue completamente nuevo, en una sociedad que recuperó la veracidad del sufragio tras cuatro decenios de elecciones con un solo partido.

Un capítulo magnífico del libro es el que escribió Leszek Balcerowicz, el ministro de Economía de la etapa más difícil de la transición de una economía de planificación central estatal a una economía de mercado. Balcerowicz narra cómo un grupo de economistas, ya en los años ochenta, se reunía para estudiar la literatura económica prohibida, poniendo él especial énfasis en la experiencia de Ludwig Erhard y su economía social de mercado en la República Federal Alemana en la posguerra. La reintroducción del derecho de propiedad, la desmonopolización, eliminación de controles de precios y tipos de cambio y la privatización se encararon con decisión y apoyo político del gobierno del primer ministro Tadeusz Mazowiecki, como una etapa necesaria para el retorno de Polonia a los valores democráticos y a la comunidad europea. Balcerowicz relata las dudas, ingenuidades y aspiraciones de aquella etapa fundacional, momento crucial que sentó las bases para la prosperidad y modernización del país en el último cuarto de siglo.

Las dictaduras militares argentinas buscaron la despolitización; los regímenes socialistas, la hiperpolitización e ideologización de todo acto cotidiano, desde la más temprana edad para construir un “hombre nuevo”. Ese es el abismo entre un gobierno autoritario y uno de signo totalitario. El libro Del autoritarismo a la democracia. La experiencia polaca es una gran puerta de acceso para la comprensión del fenómeno de lo que fue el socialismo real en Europa oriental, una aproximación valiente a los logros, desafíos y debilidades en la transición a una sociedad abierta y pluralista, escrito por autores de reconocida valía académica y política.

Fuente: Infobae (Buenos Aires, Argentina), 6 de diciembre de 2014

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