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El asilo de Julian Assange y los dilemas de Correa
23 de agosto de 2012
(Análisis Latino) según Bob Carr, Canciller de Australia, si Estados Unidos hubiera querido extraditarlo, lo hubieran hecho durante su estancia en Gran Bretaña antes de su asilo en la embajada ecuatoriana porque un arreglo firme de extradición con el Reino Unido. A su vez, Cecilia Riddselius del Ministerio de Justicia de Suecia, declaró que su país nunca va a entregar a una persona a la pena de muerte.
Marisa Raditsch
@guayabagirl
 

(Análisis Latino) Julian Assange, fundador de WikiLeaks, pidió asilo a Ecuador el 19 de junio de 2012 desde su embajada en Londres, y dos meses después, el 16 de agosto, le fue otorgado. Rafael Correa, presidente de Ecuador desde 2006, está abiertamente en contra de la pena de muerte. El 4 de agosto en su programa de radio y televisión "Diálogo con el presidente"Correa dijo lo siguiente respecto a la solicitud de Assange: "Ecuador tomará una decisión soberana, en su momento oportuno, en función de su tradición humanista, de su constitución, en función de sus convicciones y principios y aquí no admitimos la pena de muerte y no expondremos a nadie a esa pena de muerte".

Ecuador es un actor importante en materia humanitaria como país receptor de refugiados y solicitantes de asilo. Según la ACNUR, es el país con la población más grande de refugiados en América Latina; la mayoría de esos refugiados (unos 123,436 en enero de 2012) y asilados (21,558) son colombianos. De igual manera, el derecho al asilo está consagrado en el Artículo 41 de la Constitución Política de 2008.

No obstante su discurso en pro de los derechos humanos, existe evidencia que muestra que Correa ha reprimido considerablemente a la libertad de expresión en Ecuador. El Committee to Protect Journalists (CPJ) señaló la deficiente ejecutoria del gobierno de Correa en este ámbito, diciendo que "ha emprendido una campaña para silenciar a los críticos en la prensa". El CPJ subraya varias acciones concretas en contra de la libertad de expresión: clausurar once estaciones locales de radio, presentar demandas por difamación en los tribunales civiles y penales e impulsar legislación para intimidar a sus críticos en los medios, y generar una gran red de medios estatales donde desacredita a sus críticos y promueve su agenda política. En un caso de demandas por difamación, Correa demandó al diario El Universo en marzo de 2011 por una columna de opinión donde se insinuaba que el presidente cometió crimenes de lesa humanidad en 2010 durante una rebelión policial. Tras ser sentenciados a tres años de cárcel cada uno y un total de 40 millones de dólares en multas, el presidente Correa perdonó a los tres directores y al ex editor de opinión, Emilio Palacio. Este último luego huyó del país. Ecuador, por cierto, se ubica en el lugar 104 de 179 países en el listado de la clasificación mundial de la libertad de la prensa 2011-2012 publicado por Reporteros sin Fronteras.

Varios críticos dicen que a través del caso de Assange, Correa corre el peligro de perder potenciales votos (aun no se confirma su postulación) en las elecciones presidenciales de 2013. The Washington Post ha criticado su postura sobre Assange por poner en riesgo la política comercial supuestamente privilegiada que Estados Unidos otorga a Ecuador, ya que ese país representa un tercio de su mercado de exportación y sus políticas están por renovarse en el Congreso dentro de pocos meses. El 19 de agosto en una cumbre de UNASUR en Guayaquil, los cancilleres de Ecuador, Venezuela, Colombia, Uruguay, Perú y Argentina firmaron una resolución de siete puntos en donde apoyaron el derecho de Ecuador de otorgarle asilo a Assange y condenaron la amenaza inglesa de invadir a la embajada ecuatoriana para arrestarlo.

Alejandro Consigli, Profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales en Buenos Aires, aclaró varios puntos claves para considerarse en su columna de opinión en El Cronista. Para empezar, el asilo diplomático es aquella protección que un Estado le da a una persona que experimenta la persecución política o ideológica. Por eso, el asilo diplomático conlleva implícito que ese mismo Estado otorga el asilo territorial; juntos, esos dos tipos de asilo constituyen un asilo político. El asilo diplomático es principalmente una tradición iberoamericana y, por lo tanto, Estados de otros continentes a menudo no lo reconocen en su territorio. Más allá de no reconocer el asilo diplomático, según Consigli, Gran Bretaña puede negarle un salvoconducto a Assange porque "es requerido en Suecia no por delitos políticos sino por crímenes comunes: agresión sexual y violación". Ecuador sólo puede proporcionarle asilo político a Assange porque temen que desde Suecia le podrían extraditar a Estados Unidos, "el país que resultó más afectado por la filtración de cables realizada por WikiLeaks". Gran Bretaña no tiene el derecho de invadir la embajada de Ecuador para capturar a Assange, debido a la inviolabilidad de los locales diplomáticos, principio incorporado en la Convención de Viena de 1961.

Actualmente, en Ecuador hay otro caso parecido al de Assange que potencialmente involucra la pena de muerte. Se trata de un un ex capitán del Ejército de Bielorrusia llamado Alexander Barankov, quien está encarcelado en Quito desde hace más de dos meses: lo detuvieron por disposición de la Corte Nacional de Justicia ecuatoriana "con fines de extradición". A Barankov le fue concedido el estatus de refugiado en Ecuador en 2010 al haber huido a ese país un año antes ante un proceso pendiente en Bielorrusia por cargos de fraude y soborno. A pesar de que el gobierno de Bielorrusia dijo que Barankov no recibirá la pena de muerte al regresarse, existe desconfianza por parte de sus simpatizantes. Dice BBC Mundo: "El caso pone a Quito frente a un dilema, donde tiene que poner en la balanza argumentos de trasfondos similares en dos decisiones completamente independientes: la de acoger a Assange y la de extraditar a Barankov".

Actualmente, el soldado estadounidense Bradley Manning es el unico detenido en el caso de WikiLeaks. Todavía no es bien sabido si se le aplicaría la pena de muerte a Assange si fuera extraditado a Estados Unidos (su caso sigue bajo investigación en ese país), y según Bob Carr, Canciller de Australia, si Estados Unidos hubiera querido extraditarlo, lo hubieran hecho durante su estancia en Gran Bretaña antes de su asilo en la embajada ecuatoriana porque Estados Unidos tiene un arreglo firme de extradición con Gran Bretaña. En una entrevista con Frankfurter Rundschau, Cecilia Riddselius del Ministerio de Justicia sueco declaró que su país nunca va a entregar a una persona a la pena de muerte. Los cineastas estadounidenses Michael Moore y Oliver Stone recalcaron la importancia de las implicaciones del caso de Assange para periodistas en el contexto internacional: "Si el Sr. Assange es extraditado a Estados Unidos, las consecuencias tendrán repercusión en el mundo por muchos años. El Sr. Assange no es un ciudadano estadounidense, y ninguna de sus acciones ha tenido lugar en tierras estadounidenses. Si Estados Unidos puede juzgar a periodistas bajo estas circunstancias, los gobiernos de Rusia y China podrían, con la misma lógica, exigir que reporteros extranjeros en cualquier parte del planeta sean extraditados por violar sus leyes. La creación de tal precedente debería preocuparle a todo el mundo, sean o no admiradores de WikiLeaks".

Ahora sólo falta esperar. Como resumió Consigli: "O bien que Gran Bretaña otorgue la salvaguardia que permita a Assange salir rumbo a Ecuador, o bien que el director de Wikileaks quede recluido por largo tiempo dentro de las paredes de la embajada ecuatoriana en Londres, mientras se busca una solución política".