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Abugattás y su propensión autoritaria
29 de febrero de 2012
El puesto que tiene Abugattás es neurálgico para consolidar la democracia en el Perú. Es por ello que debe preocuparnos tanto sus declaraciones de imitar la dictadura cubana como las decisiones túrbidas que viene tomando en el congreso.
Yesenia Alvarez
 

Es una vergüenza que el presidente de nuestro congreso, el señor Daniel Abugattás, haya declarado que el ‘’Perú tiene que aprender de Cuba en varios temas’’. El señor Abugattás preside un congreso que ha sido elegido democráticamente por los peruanos y él oscurece la institución propagando su admiración por una dictadura que viola los derechos más fundamentales de sus ciudadanos. Con el respeto que se merece el pueblo cubano, víctima de la tiranía castrista, es por el contrario una historia como la cubana la que no debemos repetir.

Abugattás, como presidente del congreso está llamado a promover el diálogo, la paz, la democracia, la libertad y el respeto del pluralismo. Sin embargo nos dice que tenemos que aprender de un país que lleva más de cincuenta años practicando perversamente lo contrario. De él, ni una palabra en contra del sistema que ha condenado el destino de los cubanos a la represión y la miseria.

Lo dicho por Abugattás quedaría en el ámbito de su libertad de opinar, pero es el presidente del congreso -la institución más importante del país para consolidar nuestra democracia- y sus preferencias por estos sistemas y estrategias dictatoriales parecen conciliar con su incendiario talante y sus constantes intentonas autoritarias de pasar por encima del Estado de Derecho en el congreso.

Fiel a su estilo, no ha aclarado los cuestionamientos por el secretismo en la implementación del programa Gestores para el Desarrollo Local (GPD), iniciativa por la que ha contratado dentro del congreso personas que deberán hacer funciones que corresponden al Ejecutivo. Este programa además de desdibujar el rol de los poderes del estado es una madriguera para el clientelismo político con la que se pueden beneficiar las aspiraciones políticas de su creador y en donde los contratados fungen como sus operadores políticos en todo el país, a costas de todos los peruanos.

El puesto que tiene Abugattás es neurálgico para consolidar nuestra democracia. Es por ello que debe preocuparnos tanto sus declaraciones de imitar la dictadura cubana como las decisiones túrbidas que viene tomando en el congreso. No debe preocuparnos menos que de vez en cuando sacude al mismo gobierno que supuestamente apoya. Hasta ahora sus despropósitos evidencian ser perjudiciales para la democracia, el Estado de Derecho y la gobernabilidad, en sí para los peruanos. Progrese o no la censura presentada en su contra, Abugattás ya está siendo testigo de cómo las fuerzas políticas, la opinión pública, y los ciudadanos en general no estamos dispuestos a pasar por alto sus arbitrariedades.

Yesenia Alvarez es Presidenta del Instituto Político para la Libertad www.iplperu.org