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Venezuela bajo el silencio estridente de Hugo Chávez
28 de junio de 2011
Desde su convalecencia en Cuba, Hugo Chávez sigue controlando el poder gubernamental en Venezuela, en medio del desconcierto de la oposición, las versiones encontradas de sus propios colaboradores y las oraciones de sus seguidores.
Andrés Cañizález
@infocracia
 

La salud del presidente venezolano Hugo Chávez ha terminado siendo un tema estridente, en Venezuela, en medio del obligado silencio que guarda el omnipresente mandatario. Sin embargo, desde su convalecencia en Cuba sigue controlando el poder gubernamental en el país suramericano, en medio del desconcierto de la oposición, las versiones encontradas de sus propios colaboradores y las oraciones de sus seguidores.

La política venezolana en la última década ha tenido como figura omnímoda a Chávez. Este hecho de su operación y reposo en la isla caribeña –por tiempo indefinido- viene a demostrar que aún estando físicamente ausente, el presidente es la figura central de la vida política de Venezuela. Pero además, el jefe de Estado tiene registros sin parangón en apariciones públicas en radio y televisión, por lo que su ausencia mediática, junto a versiones encontradas sobre su estado de salud, ayudan a tejer innumerables versiones.

Oficialmente el jefe de Estado venezolano fue operado el 10 de junio en La Habana, en donde se encontraba después de haber visitado Brasil y Ecuador. Esta gira ya había sido suspendida semanas atrás por una operación que se le hizo a Chávez en la rodilla, pero sobre la cual también se tejieron diversas conjeturas. La impulsividad del mandatario, que despliega una vitalidad constante que le lleva a dormir escasas 4 horas diarias, puede estar detrás de este pase de factura de su cuerpo, pero esa puede ser otra conjetura más.

El mismo día que se informó sobre la operación de un absceso pélvico comenzaron a chocar las versiones, incluso de altos funcionarios cercanos al jefe de Estado. La ausencia de información oficial ha sido un factor determinante para que se expandan los más diversos rumores. Por un lado un importante diputado del partido de gobierno asegura que Chávez regresará al país en “cuestión de horas” y poco después un ministro lo desmiente al decir que “eso no está confirmado”.

Este cruce de versiones alimenta la expectativa pública. Ello tiene lugar en un contexto en el cual el país ha asistido a una cruenta revuelta de presos. Un ministro asegura que él dio la orden de intervenir militarmente un penal, y luego un jefe militar asegura que se recibieron órdenes directas del comandante (como se le llama a Chávez en el lenguaje oficial). La guerra informativa no es tal, en primer lugar, porque las versiones encontradas provienen del propio gobierno, mientras que la oposición luce desconcertada con reacciones taciturnas ante la enfermedad y ausencia del jefe de Estado.

Tan desorientada está la oposición que no se percató de que antes de iniciar la gira internacional, Chávez tramitó un permiso de salida ante la Asamblea Nacional (Parlamento) sin especificar la fecha de regreso, tal como lo demanda la ley. Los diputados progobierno ratificaron rápidamente la vigencia de Chávez como presidente así esté despachando desde La Habana. En la capital cubana el presidente venezolano firmó una ley de endeudamiento, por ejemplo, mientras que en Caracas el vicepresidente Elías Jaua reitera que no aspira a ocupar la jefatura de Estado. No hay, según el gobierno, vacío de poder.

Lo que sí es notorio es el vacío de vocero. La ausencia de Chávez ha limitado el uso de las cadenas de radio y televisión y tampoco se ha emitido su dominical “Aló, Presidente”. La prolongación de su ausencia podría implicar una crisis comunicacional dado que Chávez es el gran comunicador de su gestión.

En medio de la desorientación de los suyos y de los contrarios, los seguidores más humildes del jefe de Estado iniciaron oraciones religiosas en varios lugares públicos. Elevan plegarias por la salud de Chávez.

Todo este panorama tiene como telón de fondo el silencio de un locuaz presidente, en cuyas cadenas nacionales de radio y televisión (que los medios están obligados a transmitir) la sociedad se ha enterado por su propia voz de episodios personales en los que tuvo diarrea o cuando anunciaba que le haría el amor a quien fue su esposa. Muchos venezolanos se extrañan no por la operación del mandatario sino por la ausencia de su relato sobre este hecho.

Andrés Cañizález es analista e investigador de la comunicación y miembro del Consejo Académico de CADAL.