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Las dos diplomacias en Cuba: la complaciente y la comprometida
19 de julio de 2019
La lista de complacientes sería larga, por ejemplo, las de países democráticos cuyos funcionarios nunca recibieron ninguna nominación al Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba, con lo cual es como si allí no estuvieran. Y lo más preocupante, luego de la entrega de la última edición del Premio correspondiente al período 2016-2018, es el retroceso que registraron algunas embajadas.
Gabriel C. Salvia
@GabrielSalvia
 
El embajador uruguayo en Cuba, Eduardo Lorier junto al cónsul Felipe Machado, reunidos en con el Presidente de la Asamblea del Poder Popular en La Habana

Actualmente, cinco Damas de Blanco permanecen en prisión en Cuba, condenadas o en espera de juicio por “delitos” que van desde desacato, desorden, difamación y resistencia o impago de multas arbitrarias. Se trata de Yolanda Santana, Marta Sánchez, Xiomara de las Mercedes Cruz Miranda, Aimara Nieto Muñoz y Nieves Matamoros. Por estos y otros casos, todos los domingos Berta Soler, de las “Damas de Blanco”, sale de su domicilio en el barrio de Lawton en La Habana, despliega un cartel precario con un texto que reclama por la libertad de presos y presas políticos, e inmediatamente le caen encima unas diez mujeres de la policía nacional revolucionaria, la arrastran a un patrullero como a un animal y la mantienen detenida unas horas sin presentarle ningún cargo, y más tarde la liberan en cualquier lugar.

Solamente en este accionar con Berta Soler la dictadura militar cubana viola seis artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad” (Artículo 3), “Nadie será sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes” (Artículo 5), “Nadie podrá ser arbitrariamente detenido” (Artículo 9), “Toda persona tiene derecho a circular libremente en el territorio de un Estado” (Artículo 13), “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones” (Artículo 19), y “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas” (Artículo 20).

Este es solo un ejemplo de las violaciones a los derechos humanos en Cuba, y cabe preguntarse cuál es el papel de la comunidad democrática internacional frente a este tipo de arbitrariedades, puntualmente el rol del cuerpo diplomático extranjero en Cuba.

En su libro “Razón de Estado, perseguidos políticos argentinos sin refugio: diplomacia, derechos humanos y desaparecidos”, Enrico Calamai, ex Cónsul italiano en Buenos Aires durante la última dictadura militar argentina, afirma lo siguiente: “pude comprobar las posibilidades reales de intervención humanitaria que ofrecen los privilegios y las inmunidades reconocidas por el derecho internacional. Imagino una diplomacia que los emplee en función de los valores de la sociedad civil”. Y agrega, “la inteligencia de la diplomacia debe encontrar la manera de interponerse entre la brutalidad del poder y sus víctimas; el primero, sólo preocupado por la eliminación de cualquier posible opositor, las segundas, en busca de cualquier puerta abierta para su supervivencia física”.

Sin embargo, como lo demuestra el caso de Cuba, lo que abunda en la diplomacia que cumple funciones en países gobernados por dictaduras, como en su momento fue la argentina, es la indiferencia. Para Calamai, “La tentación de hacer como si no pasara nada, da vértigo... Hay una manera para no ser culpable yo también: hacer algo. Extender mis privilegios a quien deambula por la ciudad en busca de ayuda”. Y concluye: “existe una fuerza instintiva que empuja al hombre normal a ayudar a quien se encuentra en peligro...Para mí, son anormales los otros, los que no ven o hacen como si no viesen, o peor todavía, no hacen a pesar de ver”.

La lista de “diplomáticos anormales” en Cuba sería larga, por ejemplo, los de países democráticos cuyos funcionarios nunca recibieron ninguna nominación al Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba, con lo cual es como si allí no estuvieran. Y lo más preocupante, luego de la entrega de la última edición del Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2016-2018, es el retroceso que registraron algunas embajadas. Pasaron de la solidaridad activa a la docilidad con la dictadura cubana. Y en algunos casos se trata de países democráticos muy importantes.

Qué distinto sería que cada domingo en lugar de ir a una playa –o a disfrutar de una comida vedada para la mayoría del pueblo cubano- varios diplomáticos de países democráticos se juntaran y concurrieran al domicilio de Berta Soler para presenciar lo que le sucede cuando sale de su casa a ejercer sus derechos humanos. De tener ese gesto solidario, como años atrás lo hacían un diplomático alemán y un británico, es más que probable que el gobierno cubano desistiera de esa práctica fascista.

La complacencia es causar satisfacción, placer o agrado a alguien. Al respecto, es inconcebible que varias legaciones en La Habana que firman convenios de cooperación internacional con el régimen de partido único de Cuba no condicionen la entrega de fondos, ya no a avances en materia de derechos humanos que impliquen apertura política, sino a pedir que liberen a personas inocentes detenidas arbitrariamente, que dejen de hostigar a opositores pacíficos y que no les impidan salir del país con el invento ilegal de que “están regulados”. Esta actitud es de una complacencia inaceptable por parte de países democráticos. ¿Qué les dirán muchos diplomáticos a sus hijos y nietos cuando en el futuro les pregunten qué hicieron cuando cumplieron funcionen en Cuba? Sólo unos muy pocos podrán contestar con orgullo a esa pregunta y morir con la conciencia tranquila.

Ponerse en los zapatos de los otros

Las prácticas de diplomacia comprometida consisten en la ayuda que brindan funcionarios del servicio exterior a las víctimas de la persecución y el hostigamiento político en otro país donde cumplen funciones, y son más comprometidas cuando se realizan sin recibir instrucciones para hacerlo.

Jorge Edwards, un Premio Especial a la Diplomacia Comprometida en Cuba A partir del período 2003-2008, el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) instauró el “Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba” que acaba de cumplir seis ediciones y registra hasta el momento a trece diplomáticos solidarios que cumplieron funciones en la Isla brindando reconocimiento, apoyo y protección a quienes actúan pacíficamente allí en defensa de los derechos humanos y la promoción del pluralismo político: tres de la República Checa, tres de Estados Unidos, dos de Alemania, dos de Suecia y uno de los Países Bajos, Polonia y Reino Unido.

Este premio, además de reconocer la labor solidaria de diplomáticos que cumplieron funciones en Cuba, representa un ejercicio democrático para la oposición cubana pues son sus actores opositores y periodistas independientes quienes nominan a los diplomáticos extranjeros y fundamentan su postulación.

CADAL tomó el año 2003 para implementar este Premio por dos motivos: ese fue el año de su constitución legal y coincidió con la ola represiva en Cuba conocida como “La Primavera Negra” que incluyó detenciones arbitrarias y encarcelamiento a opositores pacíficos acusados de delitos que en los países democráticos son derechos fundamentales.

Por su parte, en 2017 CADAL le entregó una “Mención Especial a la Diplomacia Comprometida en Cuba” al escritor y diplomático chileno Jorge Edwards, autor del best seller “Persona Non Grata” y pionero de la diplomacia solidaria en Cuba.

El reconocimiento a los integrantes del movimiento cívico en Cuba, por parte de los diplomáticos extranjeros, consiste en no limitar las relaciones oficiales de un país democrático a los contactos con los funcionarios del régimen cubano de partido único. En un país democrático, los diplomáticos extranjeros -además de los contactos oficiales con las autoridades locales- también se relacionan y establecen intercambios con una muestra representativa de la sociedad en la que se encuentran. La diplomacia comprometida en Cuba implica no extenderle a los referentes del movimiento cívico independiente cubano el carácter “ilegal” que la dictadura les impone.

Diplomacia y derechos humanos en Cuba. De la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos - Gabriel C. Salvia (Compilador) Editores: CADAL - Fundación Konrad Adenauer (México) El apoyo y protección de diplomáticos extranjeros a los ciudadanos del país en que se encuentran y que son víctimas de la persecución, represión u hostigamiento político, es lo que caracteriza a una política exterior humanitaria basada en el compromiso internacional con los Derechos Humanos y a la cual se la define como “la nueva diplomacia”.

CADAL creó el Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba tomando como antecedente las acciones solidarias de varios diplomáticos extranjeros durante las dictaduras militares del Cono Sur, entre ellas las de Enrico Calamai, quien se destacó no solo en la Argentina sino también en Chile durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

El periodista y analista de política internacional Jorge Elías, en el prólogo del libro “Diplomacia y derechos humanos en Cuba”, resume las prácticas de diplomacia comprometida como "la capacidad del ser humano de ponerse en los zapatos de los otros en el afán de ayudarlos, aunque hablen otra lengua, profesen otra religión o sean de otro color. Esa capacidad va más allá del cargo que ocupen: responde a la voluntad y la sensibilidad de cada uno de ellos, así como a la firmeza de sus convicciones democráticas. Quienes pudieron haber disfrutado una estancia placentera en un sitio paradisíaco han obrado según sus principios; la mayoría, solos y sin red”. Por eso mismo, concluye Elías, “¿Qué mejor aliciente entonces que premiar la labor silenciosa de un cuerpo reservado en su expresión y discreto en su proceder?”

Los checos lideran la Diplomacia Comprometida en Cuba

El 25 de mayo de 2019 CADAL anunció que Filip Vurm, quien trabajó entre 2014 y 2018 en la Embajada de la República Checa en La Habana, resultó el ganador del Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2016-2018. Al aceptar el premio expresó: "Me siento muy honrado de recibir el Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba. Este galardón me recuerda a todos los cubanos valientes y honestos que se esfuerzan en condiciones muy adversas por hacer de su hermosa patria un país democrático, justo y próspero. Para mí ha sido un privilegio conocer a estas mujeres y hombres durante mi estancia en Cuba. Me enorgullezco que sean ellos quienes apreciaron mis actividades diplomáticas en La Habana".

Filip Vurm es el ganador del Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2016-2018

Filip Vurm nació el 9 de mayo de 1982 en Praga. Estudió Historia en la Facultad de Letras de la Universidad de Carlos en Praga. Del 2008 al 2011 fue profesor de Historia en el Instituto checo-español Budějovická de Praga. Ingresó a la Academia Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Checa en octubre de 2011. Del 2012 al 2014 trabajó en el Departamento de Americas de la Cancillería checa. Desde el 29 de julio de 2014 al 17 de agosto de 2018 cumplió funciones como Tercer Secretario de la Embajada  de la República Checa en La Habana. Actualmente se desempeña como el Jefe Adjunto de la Embajada Checa en Afganistán.

Filip Vurm es el ganador del Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2016-2018

En esta sexta edición, fueron nominados por su labor solidaria 14 diplomáticos extranjeros que culminaron su labor en Cuba entre los años 2016 y 2018: 6 de Estados Unidos, uno de los cuales obtuvo 7 votos; 2 de la Unión Europea y de Noruega; y 1 de República Checa, Suecia, Reino Unido, Francia y España. En total votaron 39 referentes democráticos en Cuba, de los cuales el diplomático checo recibió 29 votos y fue nominado por diferentes grupos y referentes del movimiento cívico cubano residentes en distintos lugares de Cuba.

Entre los fundamentos recibidos por CADAL apoyando la nominación del diplomático checo Filip Vurm, los colegas cubanos expresaron que:

-“Ha sido uno de los diplomáticos más involucrados directamente en el respeto por los Derechos Humanos y apoyó los grupos que exigen su cumplimiento, ha brindado ayuda a la Red de Bibliotecas Independientes asistiendo personalmente en ocasiones que fue invitado por motivo de alguna actividad. Su actuación ha sido ejemplar y nutrida de dignidad. Gracias a Filip Vurm y a la Republica Checa”;

-“Durante su estancia de algo más de tres años desarrolló una tremenda agenda de trabajo con la sociedad civil, la oposición democrática y los activistas de derechos humanos, que incluyo la selección de beneficiarios de fondos del gobierno checo y la salida a las provincias para verificar las violaciones de derechos humanos”.

-“muy al tanto del quehacer cultural independiente en la Isla, siempre nos tendió su mano solidaria cuando no teníamos donde hacer las Veladas Culturales”;

Diplomacia Comprometida en Cuba

-“ha sido uno de los principales animadores del no oficialista Club de Escritores Independiente de Cuba, que preside el destacado escritor y periodista cubano Jorge Olivera y sus muchos encuentros de estos miembros de la sociedad civil independiente de la isla”;

-“Lo nomino por su labor destacada en el acercamiento de Europa a la realidad de la sociedad civil cubana, y su solidaria conexión con personalidades, activistas y proyectos independientes cubanos”;

-“ha sido muy profesional, pues ha combinado su deseo de realizar el bien, orientado a hacer valer los valores y derechos universalmente reconocidos y el respeto a nuestra propia identidad y creencias. Le ha dado continuidad de forma ejemplar al trabajo que realizó su predecesor y que mereció este premio en su momento. Un ejemplo de ello está en la visita que ha hecho a la vivienda de diferentes miembros de la sociedad civil cubana autónoma, cuando han sido reprimidos, así como ha participado en eventos y demás”;

-“Nos visitó con su esposa y pequeña  hija varias veces y participó en actividades. Nos invitó a su embajada y coordinó contactos con otras embajadas posibilitando el compromiso de la UE con la protección de los DDHH y la democracia”;

-“En el tiempo que trabajó como diplomático en Cuba mostró una notable solidaridad y espíritu de apoyo a la Sociedad Civil y a los grupos que luchan por devolverle la democracia perdida a nuestra sufrida patria”;

En las ediciones del Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2003-2008 y 2013-2014, fueron ganadores los diplomáticos checos Stanislav Kazecky y Frantisek Fleisman, respectivamente.