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Más allá de las reformas, Uzbekistán continúa bajo el autoritarismo
21 de febrero de 2019
Desde la publicación del Primer EPU en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2008, cuando Uzbekistán aun se encontraba bajo la Dictadura de Karimov, se ha visto tanto en el Segundo y el Tercer EPU una mejora en lo relacionado a las libertades civiles y políticas y a lo que respecto a la libertad de prensa. Aun así, Uzbekistán sigue siendo considerado como un régimen opresivo donde los procesos electorales siguen siendo fraudulentos.
Dylan Bokler
 

A raíz del Tercer EPU, se ha identificado una mejora en lo relacionado a las libertades civiles y políticas y a lo que respecto a la libertad de prensa. Aun así, Uzbekistán sigue siendo considerado como un régimen opresivo donde los procesos electorales son fraudulentos, los derechos de las minorías religiosas están limitados y continúa siendo difícil la vida política para aquellos que se oponen al gobierno.

Según el World Report 2019 de Human Rights Watch, desde la muerte del dictador Islom Karimov, que gobernó Uzbekistán de 1990 a 2016, se han empezado a realizar reformas bajo la Presidencia de Shaykat Mirzioyevev con el objetivo de mejorar el preocupante historial en derechos humanos que aún tiene el país centro asiático.

Durante el 2018 se han liberado presos políticos y periodistas y se han relajado las restricciones a la libertad de expresión que había durante el mandato de Karimov. En noviembre de 2017, el presidente sacó un decreto prohibiendo explícitamente la tortura para obtener confesiones y la admisión de estas en procedimientos judiciales. El nuevo gobierno también ha tomado algunos pasos para combatir el trabajo forzado y la corrupción.

Mas allá de las reformas que se están llevando a cabo, el Gobierno, de acuerdo con los informes anuales de Human Rights Watch y Freedom House, sigue siendo considerado como autoritario. Se encuentra en el puesto 156 de 167 en el Democracy Index de The Economist y según el estudio de Freedom in the World 2019 sigue siendo considerado como un régimen sin libertad.

El rol de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia sigue siendo violento e invasivo contra la población y la participación política sigue siendo limitada y controlada.  Mas allá de las excarcelaciones que han ocurrido el año pasado, siguen bajo las rejas muchos opositores políticos y académicos en condiciones carcelarias preocupantes y han sido detenidos reconocidos activistas en derechos humanos por motivos ideológicos.

El trabajo forzado sigue siendo un problema que resolver. Según The Global Slavery Indexalrededor de 160.000 personas viven bajo condiciones de esclavitud, representando un 5% de la población y se denuncia la complicidad de altos cargos del gobierno para ocultar este flagelo. Pero aun así, de conformidad con el Programa de Trabajo Decente de Uzbekistán y los acuerdos que se concertaron con el Banco Mundial, expertos de la OIT llevaron inspecciones anuales entre 2013 y 2017 que demuestran que en el país se eliminó el trabajo infantil y forzoso en lo relativo a la cosecha de algodón según el Tercer EPU de las Naciones Unidas.

A su vez, de acuerdo con un informe de Freedom House de 2018, el proceso electoral sigue siendo fraudulento y la elección del actual presidente no fue en condiciones democráticas. Según monitores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa, “La posición dominante de actores estatales sobre las libertades fundamentales socava el pluralismo político y lleva a campañas sin competencia genuina”.

Por otro lado, la desigualdad de genero sigue siendo importante y no se han tomado iniciativas claras para combatir la violencia contra la mujer. El Equipo de Naciones Unidas en Uzbekistán observo en el tercer EPU que no se había aprobado ninguna ley sobre la igualdad de derechos  y oportunidades entre para hombres y mujeres.

A su vez, las relaciones entre individuos del mismo género siguen siendo criminalizadas con 3 años de prisión. Los derechos del colectivo LGBT no son respetados por el gobierno y según el Tercer Examen Periódico Universal de las Naciones Unidas el país no tenia planes de enmendar el Articulo 120 del Código Penal de preservar los “valores familiares”.  Argentina en el ultimo EPU recomendó suprimir este artículo.

Desde la publicación del Primer EPU en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2008, cuando Uzbekistán aun se encontraba bajo la Dictadura de Karimov, se ha visto tanto en el Segundo y el Tercer EPU una mejora en lo relacionado a las libertades civiles y políticas y a lo que respecto a la libertad de prensa. Aun así, Uzbekistán sigue siendo considerado como un régimen opresivo donde los procesos electorales siguen siendo fraudulentos, pero se destacan las reformas que se están llevando a cabo sobre todo en relación con la lucha contra la corrupción y el trabajo infantil. 

Los derechos de las minorías religiosas siguen siendo limitados y múltiples países han expresado preocupación por la detención ilegal a las minorías religiosas. Estados Unidos recomendó revisar las leyes relativas al denominado "extremismo religioso" para despenalizar las actividades religiosas pacificas y simplificar los requisitos de inscripción de los grupos religiosas. Hay sospechas de que se han calificado grupos pacíficos como extremistas con el único objetivo de perseguir a aquellos que se oponen al gobierno. 

Según un informe de Amnistía Internacional, la policía y los servicios de inteligencia torturaron a muchas de estas personas acusadas de extremistas para que confiesen cargos fabricados por las autoridades con complicidad del Poder Judicial. El relator especial sobre la libertad de religión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas señaló que las campañas contra el terrorismo y el extremismo habían incluido el cierre de algunas mezquitas y la detención de musulmanes que no habían estado asociados con grupos terroristas.