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La violencia contra las mujeres activistas en Cuba
28 de mayo de 2018
Hay un nivel de agresión hacia la mujer por dicha condición, exacerbada por su rol de activista de los Derechos Humanos. Es importante resaltar el labor de estas valientes mujeres que quedan excluidas de la sociedad, y no sólo deben proteger su propia vida, sino que muchas, al ser madres, deben proteger también la de sus hijos.
Ariadna Hraste y Rebecca Sher
 

Las normas culturales y sociales son altamente influyentes a la hora de dar forma al comportamiento individual, como por ejemplo la agresión social. Las normas pueden proteger contra la violencia, pero también pueden apoyar y fomentar el uso de la misma. Para citar un caso, la aceptación cultural de la violencia sirve para explicar por qué algunos países la experimentan con mayores niveles en comparación a otros. Cuba es un país con muchos desafíos en materia de derechos humanos, con una población que no conoce la democracia y que tiene a la brutalidad policial como norma principal. La violencia contra la mujer puede expresarse a través de distintas formas, entre ellas, la violencia sistemática hacia las mujeres activistas de derechos humanos por parte de la policía y la Seguridad del Estado.

Según el Departamento de Estado de los EE. UU., los defensores de los Derechos Humanos informan que la violencia contra las mujeres es un grave problema en Cuba, y la policía usualmente no actúa en casos de violencia doméstica. La prensa oficial -la única permitida en la isla- rara vez informa sobre los crímenes violentos, y el gobierno no ha publicado datos sobre la extensión de la violencia doméstica. Afortunadamente, hay diversos grupos en Cuba que luchan por los Derechos Humanos de la mujer.

Cabe citar como ejemplo a Las Damas de Blanco, movimiento ciudadano cubano que pide por la liberación de aquellos disidentes encarcelados por el régimen dictatorial cubano. Surgieron durante la celebración del Día de la Madre del año 2003, cuando un grupo de mujeres debió asumir las consecuencias de la detención arbitraria de sus familiares. El grupo, que se formó de manera espontánea, hoy cuenta con la participación de mujeres provenientes de todo el país, que profesan diversos credos religiosos y tienen distintas posiciones políticas, pero comparten una causa: lograr la libertad inmediata de sus familiares, injustamente detenidos durante el período de mayor represión que Cuba haya conocido en los últimos años.

Unas 38 Damas de Blanco fueron detenidas en Noviembre de 2017 en lo que constituyó la jornada número 124 de represión contra la campaña #TodosMarchamos por la liberación de los presos políticos. Berta Soler ha sido detenida innumerables veces por su rol de líder de la agrupación. Soler es una activista cubana, fundadora del movimiento Las Damas de Blanco en 2003. Al preguntarle a la propia Berta sobre su opinión al respecto, comentó que la mujer activista en Cuba no experimenta la violencia como algo reciente, sino que existe una violencia instalada contra la mujer en general. Antes que nada, una violencia doméstica, sufrida por aquellas que incluso no están relacionadas con el activismo. Pero las que sí lo están, también deben enfrentarse al régimen cubano cuando arremete contra ellas a través de golpizas, apedreadas, que las arrastren por el piso, las encierren en patrullas dejándolas bajo el sol, las metan en el calabozo entre 24 a 96 horas con otras detenidas comunes, entre otros innombrables actos represivos.

Durante el mes de abril del corriente año, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos ha registrado un total de 288 detenidos arbitrariamente, de los cuales 216 han sido mujeres, y 202 pertenecen al movimiento Damas de Blanco. El informe, publicado el 5 de mayo, resalta que en abril tuvo lugar la asunción de Miguel Díaz-Canel como presidente De Cuba, sucediendo a Raúl Castro. Por lo tanto, ha sido un mes marcado por diversas manifestaciones que protestan contra la ilegitimidad del régimen y del sistema electoral, el cual no es otra cosa que una obra de títeres, en la cual Raúl Castro juega el papel de titiritero.

Se puede argumentar que al estar tan normalizada la violencia, se ha vuelto sistemática, y en Cuba exacerba la agresión hacia las mujeres activistas. Como refirió Berta Soler, la violencia contra las mujeres activistas es un reflejo de la aceptación social de la brutalidad contra la población femenina, ya sea doméstica, en feminicidios, violaciones u otras formas de violencia desenfrenada en el país.

Si dentro de la isla no existe el respeto hacia los derechos de los ciudadanos masculinos, surge el interrogante sobre qué le cabe esperar a la mujer en Cuba. Pero por sobre todo, a la mujer activista. No hay duda de que ella se encuentra en el escalafón más bajo en materia de Derechos Humanos dentro de la dictadura cubana, siendo condenada y agredida no sólo por su condición de mujer, sino también por su rol de activista.

En Cuba, durante los últimos meses la revista feminista Alas Tensas ha percibido un incremento en los “abusos y ataques sistemáticos” sufridos por parte del régimen. Entre ellos, cabe destacar la prohibición de salir del país que han impuesto sobre dos de sus miembros: a la directora Ileana Álvarez, y al diseñador Yaudel Estenoz. Álvarez planeaba viajar hacia México debido a que había conseguido una beca en el Instituto Simone de Beauvoir. Por su parte, Estenoz planificaba dirigirse hacia Trinidad y Tobago para tramitar su visa de los Estados Unidos, ya que él también había conseguido una beca para ese país. Alas Tensas nació en el 2016 con el objetivo de crear un “espacio para la expresión de las mujeres, para cubrir las problemáticas de género, y las búsquedas de la equidad”. Según la denuncia que realizaron en su página de Facebook, “no sólo se viola nuestra libertad de movimiento sino también nuestro derecho a la superación: nos han impedido participar en cursos de formación feminista y talleres de periodismo con enfoque de género”. Entre los acosos sufridos por la revista desde su fundación, cabe mencionar la confiscación de materiales de trabajo tales como laptops, interrogatorios a manos de la Seguridad de Estado, y amenazas. Por su parte, la revista denuncia que es tan poca la importancia que el gobierno cubano le da a la problemática contra las mujeres, que se niegan a reconocer las estadísticas sobre femicidios, ni elaboran ningún tipo de ley contra la violencia de género.

La revista, a su vez, ofrece un mayor entendimiento de por qué el feminismo es tan reprimido en la mayor de las Antillas: tal ideología es vista como “burguesa” e “innecesaria”, ya que en Cuba “no hay diferenciación social ni discriminaciones” (claro, a menos de que uno sea opositor, mujer, afro descendiente, y/o parte de la comunidad LGBT+). Lamentablemente, debido a las restricciones para poder movilizarse fuera del país impuestas a los miembros de Alas Tensas, y por encontrarse en una situación de “regulados”, no pudieron asistir al XXXVI Congreso Internacional de la Latin American Studies Association (LASA), en la cual tenían programado exponer sobre “Historia, feminismo, y representaciones feministas en Cuba. Los nuevos relatos”. “No es ningún secreto que vivimos en una sociedad patriarcal”, se lamenta el Havana Times.

Por su parte, el equipo de asesoramiento legal Cubalex no tuvo más remedio que escapar hacia los Estados Unidos debido a la represión que sufrían a manos del Gobierno. Su directora y fundadora es Laritza Diversent. En el 2016 la sede de Cubalex sufrió un allanamiento en manos de la Seguridad del Estado, en donde les fue confiscado sus materiales de trabajo junto con los expedientes de sus clientes. Múltiples veces Diversent fue acusada injustamente de cohecho y falsificación de documentos, ambas mentiras elaboradas para justificar las agresiones hacia la abogada. Sin embargo, lo que más convenció a esta jurista cubana de abandonar su país fue la amenaza que la Seguridad del Estado representaba para su hijo. Según la misma Diversent: “Soy una activista de los Derechos Humanos, pero también soy madre. Tengo un hijo de 17 años al que no quiero que le pase absolutamente nada. En el caso de las mujeres, lo primero que hacen es atacar a sus hijos.” Un golpe bajo por parte de un gobierno que se jacta frente a la mirada internacional de su “alto nivel de respeto hacia los Derechos Humanos”. Cubalex nunca fue legalmente reconocido en Cuba debido a que el gobierno dictaminó que “no son necesarias las organizaciones de asesoría jurídica porque el Estado ya es el que defiende al pueblo”. Y si el Estado es el que defiende al pueblo, ¿quién defiende a las activistas del propio Estado? Es difícil ser una profesional en Cuba. Más difícil es ser una madre profesional. Y más aún es ser una madre profesional activista, quien debe velar por la protección de sus hijos, los cuales se encuentran bajo la mirada de la Seguridad del Estado desde el minuto en que aquella madre decide decir “basta”. Según palabras de la Dama de Blanco, Blanca Reyes, esposa del ex preso político Raúl Rivero, “es muy difícil porque siempre estás preocupada por lo que le puede pasar a tu hijo”.

En el mes de mayo se realizó la #00Bienal, un evento democrático organizado por artistas, instituciones independientes, teóricos y curadores cubanos y extranjeros. Fueron varias las personas impedidas de asistir, ya sea que hubiesen provenido desde el exterior o mismo desde la propia Cuba. Este es el caso de lo que le sucedió a la directora del proyecto televisivo Lente Cubano, Iliana Hernández. Hernández fue detenida cuando se dirigía a la galería El Círculo, donde pretendía realizar su muestra la artista Lía Villares. Sin embargo, Hernández fue impedida de asistir, y Villares de exponer. Esto evidencia la intolerancia del régimen hacia las artivistas, periodistas independientes, actrices, y demás mujeres que utilizan su profesión no sólo como medio de expresión sino como forma de protesta antes las arbitrariedades impuestas sobre ellas y sus pares.

Por lo tanto, en Cuba hay un nivel de agresión hacia la mujer por dicha condición, exacerbada por su rol de activista de los Derechos Humanos. Es importante resaltar el labor de estas valientes mujeres que quedan excluidas de la sociedad, y no sólo deben proteger su propia vida, sino que muchas, al ser madres, deben proteger también la de sus hijos. Se puede ver entonces como el régimen cubano, el cual recientemente en la sesión concerniente a su examen periódico universal (EPU) en el Consejo de Derechos Humano de la ONU se “mostró a favor de los mecanismos de defensa de los Derechos Humanos”, pero no demuestra tener problemas en amenazar a simples niños por la actividad de sus madres.