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Mana del cielo: La corrupción petrolera en Guinea Ecuatorial
12 de mayo de 2018
Para incrementar su riqueza a costa de los recursos nacionales, el gobierno del dictador Teodoro Obiang entrega proyectos de obra pública, que siempre están plagados de sobreprecios, a empresas de las cuales son propietarios. A todo esto, la mitad de la población no cuenta con agua potable y el 26% de los niños exhiben signos de retroceso de crecimiento y malnutrición.
Lorenzo Agüero
@Lorenzoaguero22
 

Deforestación y pesca, en eso se resumía la actividad económica de Guinea Ecuatorial. Pero cuando en 1995 descubrieron petróleo, todo ese panorama cambió. Desde entonces, el 95% de las exportaciones se resumen en petróleo crudo y gas de petróleo, incrementando su PBI per cápita a $21,517, el más elevado de toda África.

Paradójicamente, el gobierno del dictador Teodoro Obiang condujo a una total reducción en el desarrollo social y económico de su país. Según UNICEF, en Guinea Ecuatorial se encuentra la séptima proporción mundial más grande de chicos fuera de las escuelas primarias, con un 42%. Por otro lado, la mitad de la población no cuenta con agua potable, y el 26% de los niños exhiben signos de retroceso de crecimiento y malnutrición.

Esta cruel realidad hubiese sido impensada tiempo atrás. Es que, cuando se descubrió el petróleo, las expectativas de una mejora social eran alentadoras. El gobierno no paraba de prometer grandes inversiones en educación y salud, pero que sólo se materializó en un incremento del 3% y 2% respectivamente. Obiang prefirió destinar los ingresos derivados del petróleo a proyectos de infraestructura, con base a una idea en mente: corrupción. Para incrementar su riqueza a costa de los recursos nacionales, el gobierno entrega proyectos de obra pública, que siempre están plagados de sobreprecios, a empresas de las cuales son propietarios. Negocio redondo.

El caso más emblemático de corrupción tiene como protagonista al vicepresidente e hijo del presidente, Teodorin Obiang. Acusado de corrupción, lavado de dinero y malversación de fondos públicos, fue sentenciado por una corte francesa a tres años en suspenso. A medida que avanzaba la investigación, la ilícita opulencia de la familia Obiang se ponía en mayor evidencia. Una mansión, 11 autos de lujo y 24 millones de dólares en arte, son solo pequeños ejemplos de dónde terminó el dinero del petróleo.

Cuando Guinea Ecuatorial se convirtió en un país petrolero, el presidente Obiang lo llamó el “Mana del cielo”. Una simple santificación del recurso nacional que utilizan para acrecentar sus bolsillos, a expensas del bienestar de su pueblo.