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La opinión pública de los cubanos es contraria al régimen
20 de noviembre de 2009
Al igual que en otros sistemas totalitarios, no existe una opinión pública en Cuba porque al gobierno, que concentra todo el poder, simplemente no le interesa. Su opinión es la única que vale. Por ello, cualquier investigación sobre esta materia nos debe merecer una consideración.
Por Elías Amor Bravo

No es frecuente disponer de encuestas de opinión sobre la realidad social en Cuba. El régimen castrista ha contado, a lo largo de su existencia, con valiosa información contrastada sobre el estado de opinión de los cubanos hacia las distintas cuestiones. El aparato de investigación sociológica del régimen, desplegado para indagar sobre estos asuntos, ha alcanzado un nivel de complejidad y sofisticación que está muy por encima de otras ramas de actividad o sectores de la Isla.

Sin embargo, nunca se ha puesto a disposición de la sociedad el resultado de dichos estudios, como sucede en las democracias en las que los medios de comunicación dedican especial atención a divulgar los sondeos y estudios de opinión de forma habitual. Aun estamos esperando que Raúl Castro divulgue el resultado de las sesiones de debate que el mismo inició al poco tiempo de empezar su mandato, y que según datos oficiales implicaron a miles de ciudadanos.

La conclusión es que, al igual que en otros sistemas totalitarios, no existe una opinión pública en Cuba porque al gobierno, que concentra todo el poder, simplemente no le interesa. Su opinión es la única que vale. Por ello, cualquier investigación sobre esta materia nos debe merecer una consideración, no sólo por las dificultades que se derivan para su ejecución al margen del aparato de vigilancia y control estatal, sino por el tipo de información que puede suministrar para orientar decisiones sobre el futuro de los cubanos. Me viene a la memoria, a propósito de esta cuestión, la notable importancia que tuvieron los Informes FOESSA a comienzos de los años 70 en plena dictadura franquista, para conocer mejor la sociedad española. Aquellos estudios sirvieron para anticipar que la demanda social en España a favor de la democracia, las libertades y la regionalización iban a servir para realizar una transición modélica, como de hecho sucedió.

Vamos a prestar atención a los que dicen los cubanos.

Un reciente sondeo elaborado por The International Republican Institute , IRI, realizado en el mes de julio a un total de 432 ciudadanos mayores de edad, entrevistados en persona y con una estratificación por provincias, aporta algunos datos que merecen una reflexión. Si bien el margen de error de las estimaciones se mueve en el entorno del 5%, los resultados que se van a exponer quedan completamente al margen de esa incertidumbre muestral aleatoria, y se pueden considerar representativos para el conjunto de la población.

Respecto a las variables demográficas, en primer lugar, destaca el alto porcentaje de población con estudios superiores y medios, más del 50% de la población entrevistada. Segundo. La distribución de la ocupación. Aunque casi un 40% declara trabajar para el Estado o sus empresas, alrededor de un 19% presta sus servicios exclusivamente en el mercado informal, y un 10% se declara “cuentapropistas”. Tercero. El 82% afirma no recibir dinero de sus familiares en el exterior. Llaman la atención estos datos que ponen de manifiesto cambios importantes en la organización social que apuntan a un menor “estatismo” del que reflejan las cifras y estadísticas oficiales y que van a condicionar las respuestas ofrecidas a las distintas cuestiones planteadas en la encuesta.

La valoración de la situación admite solo un diagnóstico: pesimismo. El 53,4% declara que las cosas en Cuba van mal o muy mal . Un porcentaje elevado que supone 14 puntos porcentuales más que el dato obtenido en un sondeo similar en 2007. En los tres años analizados, el pesimismo entre los cubanos se ha disparado a cifras alarmantes. El segmento de edades entre 40 y 49 con más del 60% que creen que las cosas van mal o muy mal se convierte en el que muestra mayores niveles de pesimismo, si bien todos los estratos de edad superan el 50% de las opiniones en esta categoría. Por nivel de estudios, son precisamente los que tienen un nivel de cualificación más bajo los que declaran un mayor nivel de pesimismo, con porcentaje superior al 80% entre los que dicen no tener estudios, y por encima del 60% en los que solo tienen estudios primarios.

La percepción de deterioro de las condiciones económicas es generalizada, ya que el 40% de los entrevistados afirma que la situación económica de la familia ha empeorado en los últimos años, en tanto que un 52,1% se instala en una idea de que es la misma, y solo un 5% la considera mejor.

El principal problema económico de Cuba son los salarios y el coste de la vida para el 40% de los entrevistados . No deja de ser curioso que un régimen que apueste por la igualdad y la equidad fracase en este principio fundamental. En los sondeos realizados anteriormente, el coste de la vida y los salarios siempre aparecen ocupando el primer puesto. Pero interesa destacar como el segundo más mencionado, la alimentación, ya alcanza al 20% de la población, reflejando con ello la permanente escasez y miseria que el régimen es incapaz de corregir con sus políticas económicas. Para un 18,2% el problema está precisamente en un sistema político equivocado, reflejando con ello el descontento popular. Destacar que, a pesar de las campañas de propaganda del régimen, el “embargo” solo es una preocupación para un escaso 4,8% de los cubanos, por detrás de realidades cotidianas como la vivienda o el transporte.

El 66% de los cubanos desconfía de la capacidad del actual gobierno para resolver los problemas citados, en tanto que el 15,4% opina lo contrario. Tan solo destacar que en 2008 ese porcentaje de optimistas había alcanzado un 26,9% para subir en noviembre de ese mismo año hasta un 29% desplomándose desde entonces al 15,4% referido. Las expectativas abiertas por los cambios de los últimos tiempos se han desvanecido en muy poco tiempo.

El 75% de los cubanos desea para la Isla el rango de democracia real, una apuesta a favor de los cambios políticos en Cuba que suponga partidos políticos, libertades y derechos humanos. El sector social reaccionario y conservador, enemigo de estos cambios, alcanza solo un 5,8% porcentaje que se ha reducido desde un 32,4% en noviembre del pasado año, y que pone de manifiesto el rotundo fracaso del ensayo de Raúl Castro al frente del régimen con los parches introducidos en los últimos meses.

De igual modo, un porcentaje superior, el 85,6% de los cubanos, quiere votar cambios hacia una economía de mercado , propiedad privada, libertades económicas y la posibilidad de realizar negocios privados. Solo un 3% se muestra en contra de esta iniciativa. Este porcentaje se ha mantenido estable y en valores muy elevados en todos los sondeos realizados.

De las reformas introducidas por Raúl Castro, la posibilidad de realizar viajes al exterior es la que cuenta con mayor apoyo popular, un 56,5% así lo expresa. A continuación, la eliminación de la doble moneda es deseada por un 21,1% de los ciudadanos, y un 15,3% la posibilidad de abrir y poner en marcha negocios privados. Clasificando la población en tres segmentos: los favorables a los cambios políticos, los que están en contra de dichos cambios y los inevitables No sabe/No contesta, las reformas obtienen distintos valores. Entre los primeros, la libertad de movimientos ocupa un rango de primera importancia, mientras que entre los segundos, la eliminación de la doble moneda es la principal aspiración, hasta llegar a un 40% de los que se encuadran en este segmento. Hasta un 91% de los ciudadanos considera que el gobierno debería autorizar la compra libre de viviendas.

En el ejercicio de las competencias políticas, los cubanos son partidarios de la descentralización administrativa . Se desea que las autoridades municipales tengan un mayor poder de decisión por el 66% de los entrevistados, en tanto que el gobierno central tan solo alcanza un 21% de las opiniones favorables.

El sondeo también obtiene información relativa al acceso de los cubanos a Internet y a las nuevas tecnologías. El dato más importante es que un 56,7% declara no tener acceso ni a Internet ni a correo electrónico . Un 34,7% afirma poseer acceso a Internet, un porcentaje que ha registrado un aumento de diez puntos porcentuales respecto al sondeo de 2007. El uso del teléfono celular está todavía muy poco extendido, ya que un 82,6% declara no tener acceso al mismo un porcentaje que apenas se ha reducido desde el 90% del sondeo de 2007.

Elías Amor Bravo es Economista de la Unión Liberal Cubana (ULC).

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